martes, 2 de septiembre de 2008

Viejos Prejuicios

un abuelo, una adolescente rebelde y un afroamericano a la vista

Cuando el anciano Mc Cain nombró el viernes último a la gobernadora de Alaska Sarah Palin como su vicepresidenta, de seguro creyó que era un golazo. No era para menos: joven y carismática super mother, coronaba con una amplia y reluciente sonrisa aquello que sin duda podemos calificar de perfecto jale político. Una especie de Mercedes Aráoz de la vicepresidencia estadounidense. Mc Cain no sólo pretendía sorprender a los norteamericanos contrariando las tradicionales políticas de género de su partido, sino que esperaba asegurarse con el nombramiento esos puntillos electorales que su coincidencia partidaria con Bush y hasta su propia vejez le restaban. Pero un par de días después, ayer, cuando se supo que la soltera y adolescente hija de Palin además de tener encima 17 añitos, tiene encima 5 meses de embarazo, se le debió haber caído al mundo al viejito. Le salió el tiro por la culata, y ahora van a tener que explicar muchas cosas a los gringuetes, porque el chisme no solo va a ser la comidilla de la semana sino que por puro efecto cascada obliga a los candidatos republicanos y sobre todo a la protagonista a pronunciarse sobre temas de educación en abstinencia, rol del las madres trabajadoras, cuidado de los niños, y cuidado en salud. Ojalá la ex reina de belleza pueda definir un discurso coherente. Lo curioso está en cuánto una chibola sonsa puede afectar una campaña presidencial, aunque sea para dar el empujoncito al desfiladero final. Pero así es la política en toda latitud, basta recordar el episodio familiar que definió quizá para siempre la defunción presidencial de una de nuestras políticas (Lulú Flores). Muy por sobre lo que a nosotros pueda parecernos (que de hecho, para mí muchas cosas son más relativas que tajantes, no me ando con mojigaterías y reconozco la licitud del yerro humano), me pregunto quién dominará, y esto ya depende de lo que a los hijos de la tierra del Tío Sam les parezca, lo cual será un termómetro social de dicha hegemonía ¿ vencerá el racismo o la puritanería?. Me reservo opinión sólo para no tener que decir, te lo dije, cuando todo se defina en noviembre, y así ya veremos si es que antes del decimoprimer mes el candidato republicano de 72 años se demuestra vencedor no sólo de riesgos cardíacos latentes, sino de las presidenciales gringas, o por el contrario, sale victorioso el descendiente del Tío Tom. Lamentablemente hay cosas que no cambian, y por más superados liberales y modernos que se proclamen, los gringos la tienen difícil pues tendrán que luchar, una vez más, con sus viejos prejuicios.






2 comentarios:

Carlos Ortiz Garrido dijo...

En el devenir de la Política, en muchas ocasiones las debilidades terminan convirtiéndose en fortalezas, y a mi análisis esta no será una excepción. Así la mujer que en el año 2006 rechazó las campañas de educación sexual en Alaska por considerarlas explícitas, ante el yerro (bien justificado como lícito) familiar, se nos mostrará como una perfecta representante de ese americano común que vive inoculado de desgracias familiares a toda escala. Bien por Obama, que se ha pronunciado sobre el particular como un tema estrictamente familiar, no utilizable en contra de su antagonista de turno, Mc Cain. De mantenerse esta tendencia tendremos una campaña, por la elección del presidente más importante del orbe, mesurada y estrictamente basada en propuestas. Ergo, ajena de prejuicios. Es hora ya, de quitar en toda latitud el tufo antropomorfo preponderante que ha adquirido la política.
Queridísima Natalia, felicito su ingenio hecho blog que nos permite hurgar de modo variopinto. Te dejo mis letras y en ellas un poco más.

athos dijo...

La america profunda no es como la liberal sociedad gringa que nos venden los medios de comunicación, supongo que se volveran a imponer los prejuicios y el puritanismo, ya me decepcione bastante la elección pasada, saludos.