
La tía de Lima
Cuando tú siempre viviste en Trujillo, y de pronto viajas a Lima para estudiar o cualquier otra cosa, siempre te quedas en la casa de la infaltable tía. Esta tía puede ser desde la hermana de tus papás, hasta la prima lejana de tu abuelo o sencillamente una vieja y fiel amiga de la familia. Hasta ahí todo va bien, es una nueva tía a quien querer, de quien nunca escuchaste, pero con quien tendrás que compartir todo el tiempo que dure tu estadía en dicha nueva ciudad.
He conocido casos múltiples de tías lejanas, está la tía buena gente, esa que te dice anda hijita, diviértete nomás, y te da la llave, no te pone hora de llegada ni límite de juerga, te deja levantarte tarde, siempre te tiene lista la comida y hasta te lava la ropa. Está esa otra tía, que si bien menos atenta, no por ello menos permisible. Es aquélla tía que no te lava la ropa, pero te pone el detergente, que no te prepara comida, porque a nadie le prepara la comida, pero te dice que el arroz está en la despensa y en la refri los huevos, es aquélla que no te da llave, pero te deja salir hasta la hora que quieras siempre y cuando no la despiertes; ergo, llega a las 6 con el pan. Y está esa otra tía, que reniega, que es recelosa con su comida, su detergente y su llave – que jamás podrás portar-, y que por supuesto no te deja salir hasta más de las 10. Es la clase de tía por la cual llamas a tu mamá para quejarte. Y tu mamá sabía que era estricta pero no tanto.
En algún momento consideras mudarte al depa de tu amiga Cami, o de Patty, pero luego reconsideras porque son gente joven y bulliciosa, y no es un ambiente de tranquilidad y paz para estudiar.
¿Quién se sintió identificado con las tías descritas?. Yo, he de confesar una vez más, que mi caso es el de la tía estricta, esa de tipo dictador, de costumbres directamente adquiridas de las directivas de comportamiento del gobierno chino. Es una de esas tías cuyas casas asemejan una cárcel de máxima seguridad al mejor estilo californiano techito de dos aguas. Una de esas tías con quien entablas una relación donde tu libertad sólo podrá ser ejercida una vez que no vivas en esa casa, y que cualquier intento de sofocar las reglas impuestas, linda con el inevitable desamparo habitacional.
Pero si alguien se pregunta qué demonios hago yo sometiéndome a la voluntad de mi tía, voluntad carcelaria, arbitraria e irracional, he de responder que me lo he tomado como una prueba y a la vez un reto, aguantar a mi tía afianzando mi paciencia – tan poco cultivada- y poniendo en práctica mi tolerancia –siempre tan utilitaria-, para no hacer roche y vivir por lo menos un par de meses con ella; pero sabemos que como todo, la paciencia y la tolerancia se acaban, así que hasta que llegue ese momento, disfruto de mi tía de lima, y digo disfruto, porque sólo con buen humor se pueden hacer llevaderos los días, en una celda prestada, en casa de la tía de Lima. Si este es su caso, aconsejo hacer lo mismo!.
Cuando tú siempre viviste en Trujillo, y de pronto viajas a Lima para estudiar o cualquier otra cosa, siempre te quedas en la casa de la infaltable tía. Esta tía puede ser desde la hermana de tus papás, hasta la prima lejana de tu abuelo o sencillamente una vieja y fiel amiga de la familia. Hasta ahí todo va bien, es una nueva tía a quien querer, de quien nunca escuchaste, pero con quien tendrás que compartir todo el tiempo que dure tu estadía en dicha nueva ciudad.
He conocido casos múltiples de tías lejanas, está la tía buena gente, esa que te dice anda hijita, diviértete nomás, y te da la llave, no te pone hora de llegada ni límite de juerga, te deja levantarte tarde, siempre te tiene lista la comida y hasta te lava la ropa. Está esa otra tía, que si bien menos atenta, no por ello menos permisible. Es aquélla tía que no te lava la ropa, pero te pone el detergente, que no te prepara comida, porque a nadie le prepara la comida, pero te dice que el arroz está en la despensa y en la refri los huevos, es aquélla que no te da llave, pero te deja salir hasta la hora que quieras siempre y cuando no la despiertes; ergo, llega a las 6 con el pan. Y está esa otra tía, que reniega, que es recelosa con su comida, su detergente y su llave – que jamás podrás portar-, y que por supuesto no te deja salir hasta más de las 10. Es la clase de tía por la cual llamas a tu mamá para quejarte. Y tu mamá sabía que era estricta pero no tanto.
En algún momento consideras mudarte al depa de tu amiga Cami, o de Patty, pero luego reconsideras porque son gente joven y bulliciosa, y no es un ambiente de tranquilidad y paz para estudiar.
¿Quién se sintió identificado con las tías descritas?. Yo, he de confesar una vez más, que mi caso es el de la tía estricta, esa de tipo dictador, de costumbres directamente adquiridas de las directivas de comportamiento del gobierno chino. Es una de esas tías cuyas casas asemejan una cárcel de máxima seguridad al mejor estilo californiano techito de dos aguas. Una de esas tías con quien entablas una relación donde tu libertad sólo podrá ser ejercida una vez que no vivas en esa casa, y que cualquier intento de sofocar las reglas impuestas, linda con el inevitable desamparo habitacional.
Pero si alguien se pregunta qué demonios hago yo sometiéndome a la voluntad de mi tía, voluntad carcelaria, arbitraria e irracional, he de responder que me lo he tomado como una prueba y a la vez un reto, aguantar a mi tía afianzando mi paciencia – tan poco cultivada- y poniendo en práctica mi tolerancia –siempre tan utilitaria-, para no hacer roche y vivir por lo menos un par de meses con ella; pero sabemos que como todo, la paciencia y la tolerancia se acaban, así que hasta que llegue ese momento, disfruto de mi tía de lima, y digo disfruto, porque sólo con buen humor se pueden hacer llevaderos los días, en una celda prestada, en casa de la tía de Lima. Si este es su caso, aconsejo hacer lo mismo!.
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4 comentarios:
entretenido y con mucho acierto... creo que alguna vez hemos pasado todos por situaciones parecidas, particularmente he tenido la suerte de estar en algunas oportunidades en casa de una tia buena gente aunque sabes,tantos mimos me terminaron agoviando jeje..
saludos amiga!
na... espero no dejes de estar en contacto... como te dije, espero verte en poco tiempo... hay mucho por recorrer en lima, miraflowers, san isidro, barranco, el centro, todas las librerías y los bares de los lugares mencionados... habrá cuerpo que aguante nuestro espíritu??
Amiga linda, te aseguro que no eres la única que pasa por ésa situación, yo renegué, aguanté, exactamente lo mismo, tranquila, es temporal, la vida sigue su curso.
Suerte, tqm.
sorry pero lo tengo que decir jajaaja que CDR, dímelo a mi, :P
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