
Mientras una chica como yo, diligentemente ve sus noticias, lee sus diarios, revisa las páginas web de The Economist, CNN, busca la sección internacional, y en esta chequea el conflicto Ruso Georgiano, y va reconfirmando la desaprobación moral que le merecen personajes de la política internacional (llámese Yeltsin), puede llegar a ser víctima del acaecimiento de eventos insospechados: a una, sin quererlo, puede terminarle gustando Vladimir Putin. Delgado pero macizo, desteñido y sin mucho pelo, con una cara de poto que ni el cosquilleo de una pluma podría arrancarle, Putin con esa faz de pergamino arrugado cual monarca del medioevo, un tipo sin mayor gracia, más parecido a Felipillo que otra cosa, puede resultar misteriosamente sexy.
Ustedes no lo creerán, pero esa cara de poto (no infrecuente en el Kremlin), es la misma que ha ocasionado recónditas atracciones a lo largo y ancho de los continentes más ricachones (si no miren los videos en el youtube que lo proclaman sexy). Pero eso no es todo, esta mañana hice un research y miren los resultados: a los ojos de las niponas Putin es el quinto político más “good looking”, y ante las rusas es el segundo (sólo luego del opositor Boris Nemtsov), y todo este googleo sólo para no sentirme sola en mi freaky gusto por uno de los gubernativos más populochos del conflicto bélico en el cáucaso.
Putin, con esa típica cara de cuadro antiguo, ha logrado meterse en la zona rosa de mi 99% racional masa gris. De eso me percaté cuando me preguntaron qué político me parecía churro, y yo, casi sin pensarlo respondí: Putin; hasta ahí la sorpresa. Pero lo que sí me dejó avergonzada fue el muy reinadebelleza pensamiento de que fue muy valiente y hábil al salvar a un equipo periodístico del ataque de un tigre siberiano allá en un parque nacional en la siberia la semana pasada, un poco más y suspiraba: ¡Ay, Vladimir!. Pero luego la razón vuelve a mi (cual alma regresa al cuerpo clínicamente muerto por unos segundos), retoma mi conciencia, acorrea mis hormonas y entonces recuerdo que no es más que un estratega, autócrata ruso, realista de hierro sin sentimientos, y tras constatar esa actitud tirana digna de detestar, no puedo dejar de mantener en pie mi gusto, tal vez porque como el no pacifista nobel de la paz Kissinger dijo: "El poder es el afrodisíaco más fuerte." Y vaya que Putin es un tipo poderoso,sexy y malo. ¿qué opinas tu?
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4 comentarios:
A mí me gustaba Konichiro Koizumi de Japón, con su pelito a lo Richard Gere en Pretty Woman... Algo tiene el Putin, me acuerdo de unas fotos de él sin camisa por el bosque, bien ahí.
Bacán tu blog.
De verdad.
jaja... me parece que ese tipo de sucesos hace a la política interesante, aunque hubiese sido mejor si se hubiese enfrentado al tigre cuerpo-a-cuerpo, ¿no? ¿Te imaginas a Putin en el momento del salto-del-tigre virando ligeramente y golpeando por el costado a la bestia con cinco-dedos-de-furia? Hubiese sido un simbolo poderosísimo. China se hubiese sentido orgullosa por la evocación.
Ami me encantan las atletas rusas.
Es como que además de su belleza,me connotan algo raro. Las veo como luchando en la nieve contra algún ejercito.
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