
Cualquiera que se haya mudado comulgará conmigo cuando digo que mudarse es de las actividades más tediosas q puedes emprender en tu vida. mudarse es un proceso y tiene pasos, primero está parase en medio de la casa y mirar alrededor, ahí ya te cansaste, ya sentiste el peso de las cajas de libros q tienes q cargar o ya te dio achís el rincón donde apilabas todos tus papeles de la maestría (que olvidaste olímpicamente cuando aprobaste el curso).
la mudanza tiene mucho que ver con la administración, sobre todo si eres uno de esos acumuladores empedernidos de cachivaches, y ahí entra la ciencia, cuando tienes que clasificar, dar de baja, reciclar, donar, transferir, etc los bienes cachivacheros. pero también mudarse tiene que ver con inteligencia emocional, porque a la hora de mudarte te das cuenta que hay doscientoscincuentayun cosas que no usas, y te toca desprenderte de ellas. ahí está el jean camote que te quedó hasta el año 2004, ese que más que fijo tiene hongo de toda clase y hasta el biólogo descubre ahí pegadas nuevas especies de bichos, pero te mueres si te lo quitan. so, mudarse es superar esas aprehensiones materiales inútiles. mudarse es una vaina, pero también es una terapia.
Y todo esto lo digo con cierto conocimiento de causa. Desde que llegué a esta ciudad, me he mudado tantas veces que de solo recordarlo me da noseque, me pongo nerviosa, se me humedecen las manos y se me desvía el ojo. Fueron 5 latosas veces que me mudé en menos de 3 años, la primera a la casa de una tía medio loca, la segunda a la jato de mi mejor amiga, la tercera a la jato unos broders trujis lindis, la cuarta a la jato de una tía muy buena onda y la quinta al estudio de la calle Colina donde viviré hasta agosto.
Ahora asumo nuevamente el reto de mudarme. Le tengo cariño a mi piso, he vivido momentos superfelices en él y ha sido mi primer estudio así q lo voy a extrañar.
No sé porq soy tan nostálgica, aún me queda un mes para la mudanza pero ya estoy teniendo pena y haciendo la lista de cosas que extrañaré, el baño super grande y los techos superaltos, las preciosísimas lámparas de Murano, las cortinas rojas italianas, las ventanas amplísimas y su luz, sus tres cuadras de caminata al parque de los gatos y su atmósfera íntima y cómoda. Sea como fuera no será la primera vez que me mude ni la última, además con la práctica que he cogido todo será más sencillo.
Una cosa de la que estoy segura es que esta es la última vez que me mudo en Lima. En algo debe tener que ver mi inestabilidad habitacional con mi inestabilidad emocional, and I really feel like settling down.
En una ciudad que giraygira prefiero una callecita discreta, sólo para mi.
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