domingo, 8 de mayo de 2011

el tiempo del momento

Las palabras se pasean. Los recuerdos merodean. Las sonrisas asaltan e inundan los momentos. El ruido de los aceleradores son un canto de optimismo en la ciudad. Mientras los semáforos cambien de color, y las veredas guíen transeúntes, mientras los gatos de la ciudad se congreguen en el parque Kennedy y algún desconocido les deje platitos con leche, mientras el té burbuja diga ni hao con burbujas como pezones que pasan a través de tubos a manera de cañitas, mientras no haya palabras que superen el viento agitando las hojas y la sensación de los domingos en la mañana; siempre que el friecito madrugador sea aplacado por el cuerpo de la compañía y el olfato te diga esta es Lima, tu Lima, entonces las palabras vienen y valen hasta donde alcancen. Es el tiempo del momento. Es tiempo de estar en Lima. Estoy en Lima, y todo está bien.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

igual no podrás olvidar ese olor a grass recién cortado y algunos mirando atentamente por la ventana, "no puedes sentarte en éste parque señorita"... el frío que te hiela los huesos mientras tiritas de regreso a la casa de tus padres como cuando eras niña y ya era tarde...
Por otro lado, ahora ya grande, encontraste ruido agradable en el silencio de estar del otro lado del camino? como la canción... de lado que tu guías, del lado que haz escogido... te has dado cuenta que paja es la vida cuando nadie te dirige?´
Aunque otra parte de ti, anhele disimuladamente alguien cerca que murmulle, que moleste y que haga sonreir...

Novia Urbana dijo...

en medio de todo, de lo ajeno, del ruido, del concreto, hay momentos muy extraños de luz y plenitud. sólo paz y equilibrio. y sabes que vives en un mundo carente de todo, lleno de mierda, pero te tocas y te das cuenta que tu piel es taaaan suave y hundes la nariz en la almohada blanca y huele taaan bien, y si tienes suerte tus pies se tocan con otros pies también muy suaves y eres feliz. y sí, no hay nadie que te baje de tu nube ni te saque de tu sueño. en medio de todo (tal vez no sea más que un momento) ves el Aleph y te sientes feliz. no hay más.