miércoles, 3 de marzo de 2010

Otredad




Aquél entonces
eran un cuerpo,
los dos eran un sólo cuerpo
y algo más que la soledad los unía:
la luz llenó los pechos y los ojos
la literatura terminó;
la música terminó;
las palabras y los acordes partieron confundidos como en Babilonia
se escribieron en idiomas inconcebidos hasta entonces
vibraron las fibras más hondas del alma
las letras y las notas empezaron a vivir después de ellos

*

Antes que se haga su luz,
hubo oscuridad
y porquería
que todo lo invadía
porque todo es al fin una mierda
porque un corte oblicuo les arrancó el amor
porque el mal triunfó sobre el bien,
sin remordimiento ni expiación
y el tic tac tegió una manta infinita
como las noches insomnes
a la usanza de los enamorados
para quienes el tiempo es cien veces el tiempo

*

En el nido de las horas, cárcel remota
de una sonrisa que apenas recuerda,
deambuló
entre pavimento y smogg
pensando,
¿huir?,
¿incendiar las vísceras y el corazón?
enterrar los restos,
arrojar las cenizas al mar
¡destrozar las cartas, hacer añicos todo recuerdo!

*

En la cama
siempre vacía
desde el día aquél
el espacio fue ocupado con otro cuerpo
con otro aliento el ambiente,
con flores y fluidos ajenos
y accedió la tibieza de su sexo a otra boca
sus depresiones y montes a la voracidad de otra lengua

*

La otredad
engendró indiferencia
y la indiferencia, desamor
y el megacuerpo
fue dos cuerpos
nuevamente
y por fin


*

1 comentario:

CÉSAR CASTILLO GARCÍA dijo...

natita me sorprendes siempre, tengo más voces de la calle