domingo, 17 de mayo de 2009

Benedetti

"Me he ido quedando sin mis escogidos/ los que me dieron vida/aliento/paso/ de soledad con su llamita tenue/ y el olfato para reconocer/ cuánta poesía era de madera/ y crecía en nosotros sin saberlo/ Me he quedado sin proust y sin vallejo/ sin quiroga ni onetti ni pessoa/ ni pavese ni walsh ni paco urondo/ sin eliseo diego sin alberti/ sin felisberto hernández sin neruda/ se fueron despacito en fila india".M. Benedetti


Hay mucha literatura, historias bellas y poesía maravillosa de autores de siglos anteriores a mi existencia. De autores que fallecieron antes de que tuviera conciencia de su obra. Y uno la recibe feliz, admirando al finado creador y admirando la grandeza de su obra. Pero también está esa otra obra contemporánea a uno, esa que fue concebida tal vez, en el mismo preciso momento que uno reía al otro lado del planeta, la que plasmó el sentir de un tiempo que uno conoce vívidamente. Constituye una obra que uno siente casi propia, por ser testigo de un espacio y tiempo, compañero de vida y de historia. Y si esa obra por ejemplo, lo acompaña a uno mientras crece, en los recreos de la escuela, o en los momentos de soledad adolescente, o hasta en el momento del primer amor, llega a fundirse tanto con el alma propia, que duele la pérdida del creador.
Así me pasa con Mario Benedetti; leí de su muerte, y sentí como si un gran amigo se me hubiera ido. Me había pasado antes con José Watanabe, con Alejandro Romualdo, pero en menor medida, por que valgan verdades, a ellos los descubrí a plenitud en la época universitaria, allá por el 2002.
Pero con Benedetti fue diferente, apenas había empezado la secundaria cuando descubrí primero su poesía y luego su prosa, allá por la segunda mitad de los 90’s. Inigualable y exquisita. Los poemas de Benedetti me explicaron muchas cosas desde el primer día que los leí, fueron mi himno durante varios años, y a decir verdad no me gustó mucho cuando se “puso de moda”, hace algunos.
Pero es que la portentosa sencillez del lenguaje de Benedetti hace accesible el verso a mucha gente que de otro modo, no lo leería (porque no entienden el lenguaje de, por ejemplo de Huidobro, Borges o Storni), tal vez por eso, su reciente popularidad.
No quería dejar de manifestar mi pena por la pérdida de ti, mi amigo de cole, que aunque no lo sepas, estuviste conmigo mucho tiempo; y sé que ahora, estás en un lugar mejor, ahora eres un quásar en algún lugar del cosmos. Algún día te conoceré nuevamente, en otro tiempo y otros versos.

"Ahora veteranos/ ya le dimos alcance a la verdad/ el océano es por fin el océano/ pero la muerte empieza a ser nuestra". M.Benedetti

1 comentario:

athos dijo...

Muchas veces a travez de su sensibilidad me llevo a su vida, a sus amores, a sus ideales,a sus luchas internas,y los hizo universales, porque hablaba de mi vida y esa idea de nosotros mismos es la que emociona al leer poesia, por lo menos a mi, hoy murio alguien que pudo mostrarme su alma, que dejo a la mia identificarse con ella, hoy murio una parte de mi, adios amigo generoso, estoy seguro que el saldo del balance fue positivo.