Los break ups jamás son bonitos, la terminada es una danza triste llena de silencios, lágrimas, portazos, y luego soledad y depresión (4 paredes, muchos chocolates, bastante Sabina, Radiohead, Vallejo y mucho recordar, ¿suena conocido?).
Para terminar hay miles de fórmulas, una más decadente que la otra: “ya no siento lo mismo” (osea, no te amo), “somos muy diferentes” (osea no te soporto),” me voy a ir de viaje” (y jamás te vas), voy a dedicarme 100% a mis estudios (me gusta una flaca de la u), o el corriente “necesito un tiempo” (fórmula última para que las horas pasen ad infinitum y lo disuelvan todo). No olvidar los infaltables añadidos de ley “no es por ti, soy yo el fallado” o el “te juro que siempre voy a estar enamorado de ti”. O sea, todo un teatro con parlamento y mímicas aprendidas especialmente para la escena final. Y es que terminar no es cosa ligera ni fácil, y mucho menos intrascendente, más bien todo lo contrario el break up es un verdadero momento bisagra en la historia personal de cada uno de nosotros y se merece la importancia debida.
Es todo un evento en el que invertimos valiosas horas pensando como hacerlo, y antes de ello si hacerlo o no , y cuándo, donde, a que hora, porque, en fin, no solo invertimos tiempo, sino checo y corazón; y a veces hay pérdidas materiales (la colección de discos y pelas que se compraron juntos), y otras veces las pérdidas son personales (“no quiero verte nunca mas”), y siempre queda una sensación de pérdida, pues incluso cuando la voluntad d separarse sea mutua, jamás queda la sensación de victoria por el fracaso de la empresa emprendida .
Para terminar hay miles de fórmulas, una más decadente que la otra: “ya no siento lo mismo” (osea, no te amo), “somos muy diferentes” (osea no te soporto),” me voy a ir de viaje” (y jamás te vas), voy a dedicarme 100% a mis estudios (me gusta una flaca de la u), o el corriente “necesito un tiempo” (fórmula última para que las horas pasen ad infinitum y lo disuelvan todo). No olvidar los infaltables añadidos de ley “no es por ti, soy yo el fallado” o el “te juro que siempre voy a estar enamorado de ti”. O sea, todo un teatro con parlamento y mímicas aprendidas especialmente para la escena final. Y es que terminar no es cosa ligera ni fácil, y mucho menos intrascendente, más bien todo lo contrario el break up es un verdadero momento bisagra en la historia personal de cada uno de nosotros y se merece la importancia debida.
Es todo un evento en el que invertimos valiosas horas pensando como hacerlo, y antes de ello si hacerlo o no , y cuándo, donde, a que hora, porque, en fin, no solo invertimos tiempo, sino checo y corazón; y a veces hay pérdidas materiales (la colección de discos y pelas que se compraron juntos), y otras veces las pérdidas son personales (“no quiero verte nunca mas”), y siempre queda una sensación de pérdida, pues incluso cuando la voluntad d separarse sea mutua, jamás queda la sensación de victoria por el fracaso de la empresa emprendida .
Terminar es redifícil, mucha gente huírle al break up cual lepra. Cualquier encuesta con tu grupo de amigos comprobará que el break up es de las experiencias más traumáticas de la vida, todo el mundo preferiría no tener que cortar (ni ser cortado), y por ello existen ocasionalmente los cobardes que aplican el régimen de resistencia (tratan mal hasta que te cansas y cortas), pero para los demás seres el enfrentar una terminada es algo sin lo cual nuestra vida sería enormemente más feliz, y en busca de dicho quimérico bienestar muchos hemos optado por no terminar. Es aquí donde encontramos la muerte del noviazgo y el nacimiento de los salientes.
Los salientes son una estirpe cuyas maneras de enfrentar las relaciones interpersonales han cambiado sustancialmente a fin de no enamorarse. Ser un saliente es sumamente fácil por ser un modelo para pasarla ocasionalmente lindo, compartir música y libros, flirteos ricos, retozos necesarios y todo el paquete sin precio alguno (sin soplarte llantos, sin acompañar a mudanzas, al médico o a la ceremonia de graduación). Un saliente es alguien a quien casualmente invitarás a tu casa paterna, pero muy raramente a conocer a tus papás, una persona por la cual no sientes mariposas en la barriga, pero con quien te llevas rebien y con la que la risa fluye.
En síntesis, lo que flota de los salientes es el sentido de practicidad, su triunfo por sobre el noviazgo es la innecesariedad de terminar, la legitimidad de no entregar, la procedencia del no sentir, y el freno a amar. La fórmula perfecta para pasarla súper sin correr el riesgo de que todo se complique y termine en un ena
moramiento y luego doloroso break up.
Salir con alguien es plantear el final desde el primer día, y dejar de salir es poner tu disco favorito de los rolling y e irte con tus patas de juerga, o sea, no paso nada. Las cosas como son, si no se quiere estar con alguien es mejor ser un saliente, un win to win perfecto, una apuesta a ganador.
Pero sumo cuidado, el sistema de salientes es sólo para aquéllos que saben cabalmente que plantear una relación de salientes, es plantear al mismo tiempo el comienzo del final, por eso para los enamoradizos de antaño recomiendo evitar jugar con fuego, no vaya a suceder que mientras ocurra suceda que uno quede locamente enamorado. Y ahí sí la canción más criolla que escuchaste, pero sin llegar a ello, ¡a salir se ha dicho!
Los salientes son una estirpe cuyas maneras de enfrentar las relaciones interpersonales han cambiado sustancialmente a fin de no enamorarse. Ser un saliente es sumamente fácil por ser un modelo para pasarla ocasionalmente lindo, compartir música y libros, flirteos ricos, retozos necesarios y todo el paquete sin precio alguno (sin soplarte llantos, sin acompañar a mudanzas, al médico o a la ceremonia de graduación). Un saliente es alguien a quien casualmente invitarás a tu casa paterna, pero muy raramente a conocer a tus papás, una persona por la cual no sientes mariposas en la barriga, pero con quien te llevas rebien y con la que la risa fluye.
En síntesis, lo que flota de los salientes es el sentido de practicidad, su triunfo por sobre el noviazgo es la innecesariedad de terminar, la legitimidad de no entregar, la procedencia del no sentir, y el freno a amar. La fórmula perfecta para pasarla súper sin correr el riesgo de que todo se complique y termine en un ena
moramiento y luego doloroso break up.Salir con alguien es plantear el final desde el primer día, y dejar de salir es poner tu disco favorito de los rolling y e irte con tus patas de juerga, o sea, no paso nada. Las cosas como son, si no se quiere estar con alguien es mejor ser un saliente, un win to win perfecto, una apuesta a ganador.
Pero sumo cuidado, el sistema de salientes es sólo para aquéllos que saben cabalmente que plantear una relación de salientes, es plantear al mismo tiempo el comienzo del final, por eso para los enamoradizos de antaño recomiendo evitar jugar con fuego, no vaya a suceder que mientras ocurra suceda que uno quede locamente enamorado. Y ahí sí la canción más criolla que escuchaste, pero sin llegar a ello, ¡a salir se ha dicho!
salientes
noviazgo
amor
muerte
nacimiento
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